Oración para encontrar calma en medio del caos
En medio del ruido, las prisas y el desorden del día, esta oración es un susurro al cielo. Hablamos con el Señor desde el corazón, buscando serenidad, claridad y la capacidad de ver Su mano en los pequeños detalles. Una plegaria honesta, sin adornos, solo alma abierta. Si tu día va a mil por hora, detente un momento y ora con nosotros.
Create Your Own
Make AI-powered videos in minutes
Video Transcript
Full text from the video
Señor, hoy todo parece ir demasiado rápido.
Me siento arrastrado por tareas, mensajes, compromisos.
Apenas puedo respirar.
En medio de este torbellino, te hablo.
No con palabras perfectas, sino con el corazón en la mano.
Dame un instante de paz, aunque sea breve.
Enséñame a detenerme, a escucharte en el silencio.
Que tu presencia me envuelva, aunque el mundo siga girando sin pausa.
Padre, a veces me cuesta ver tu mano en lo cotidiano.
Me pierdo en lo urgente y olvido lo importante.
Pero sé que estás en lo pequeño: en una sonrisa, en una pausa, en un rayo de sol
que entra por la ventana.
Ayúdame a no pasar por alto tus regalos escondidos.
Abre mis ojos, Señor, para reconocerte en lo simple y lo discreto.
Jesús, tú que caminaste entre multitudes y aún así encontrabas tiempo para mirar a los ojos, enséñame a
hacer lo mismo.
Que no me pierda en la prisa.
Que no olvide que cada persona que cruzo tiene una historia.
Dame tu mirada compasiva, tu paciencia infinita.
Que pueda ser reflejo de tu paz, incluso cuando dentro de mí todo parezca un mar revuelto.
Espíritu Santo, sopla dentro de mí.
No con fuerza arrolladora, sino como brisa suave que calma el alma.
Cuando mi mente se llena de ruido, susúrrame tu paz.
Cuando el estrés me aprieta el pecho, recuérdame que no estoy solo.
Que tú habitas en mí, incluso cuando no te siento.
Hazme espacio por dentro, para que pueda respirar contigo, en ti, por ti.
Dios mío, no vengo a pedir soluciones mágicas.
Solo te pido que me acompañes.
Que me recuerdes que estás aquí, incluso cuando todo parece desordenado.
Que tu presencia sea mi ancla.
Que pueda confiar en que tú sostienes lo que yo no puedo controlar.
Que tu amor me envuelva como un manto, dándome fuerza para seguir, paso a paso, sin perderme en
el caos.
Señor, a veces solo quiero llorar.
No de tristeza, sino de cansancio.
Y en ese llanto, te encuentro.
Porque tú no me exiges que esté bien todo el tiempo.
Tú me abrazas tal como soy, con mis dudas, mis prisas, mis errores.
Gracias por ser un refugio.
Por no alejarte cuando me siento perdido.
Por quedarte, incluso cuando yo me alejo sin querer.
Gracias, Señor, por escucharme.
Por no necesitar palabras perfectas, solo sinceras.
Me voy de esta oración con el corazón un poco más ligero.
No porque todo haya cambiado fuera, sino porque algo ha cambiado dentro.
Ayúdame a volver a ti cada vez que el ruido me abrume.
Que esta conversación contigo sea mi refugio diario.
En ti confío, en ti descanso.
Amén.
More from this creator
Other videos by @tgfblogger